El loro que sabía todos los nombres del viento

Había una vez un barco pirata llamado Media Luna. En él vivían tres amigos muy distintos. Rimo el loro, Bufa el mono y Tuco el perro. Cada día navegaban juntos por el mar azul.
Rimo se sabía todos los nombres del viento. Desde lo alto del mástil gritaba fuerte. —Viene el viento del norte, viene el viento del norte. Y agitaba sus plumas de colores.
Bufa subía y bajaba por las cuerdas. Nadie trepaba tan rápido como él. —Yo soy el más importante del barco —decía Bufa. Y daba un salto lleno de orgullo.
Tuco olfateaba el aire con su naricita. Podía oler la tierra antes de verla. —Yo soy el más importante del barco —decía Tuco. Y movía la cola muy contento.
Los tres amigos discutían todo el día. —Mi trabajo es el mejor —decía Rimo.—No, el mío —decía Bufa.—No, el mío —decía Tuco. Y así discutían sin parar.
Una noche el cielo se puso muy oscuro. Las olas subían más y más altas. Truenos grandes sonaban, bum, bum, bum. El barco Media Luna empezó a temblar con fuerza.
Rimo gritó desde lo alto del mástil. —Viene una tormenta enorme, hay que soltar la vela. Pero solo Bufa sabía trepar tan rápido. Bufa subió corriendo y soltó la vela justo a tiempo.
El barco daba vueltas sin saber hacia dónde ir. Entonces Tuco levantó su naricita al viento. —Huelo tierra firme, es por allí, dijo Tuco. Y guió al barco entero hacia la costa segura.
Por fin llegaron a una playa tranquila. El sol empezaba a salir despacio. Rimo, Bufa y Tuco se miraron sonrientes. —Sin ti no lo hubiéramos logrado —dijeron los tres a la vez. Desde ese día entendieron que cada uno era importante, y que juntos, ayudándose, formaban el mejor equipo del mar.
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